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¿Qué Hago Con La “Culpa De Mamá”?

Porque todas la hemos sentido en algún momento, Súper Mamá.

¿Qué hacemos con la culpa de madre, Súper Mamá? Nuestra especialista, Charissa Vargas, nos cuenta en este artículo cómo manejarlo. 

Artículo por: Charissa Vargas 

Imagínate este escenario, Súper Mamá: 

Ya son las 3:30p.m., ¿qué estará haciendo mi hijo? Aún me faltan unas horas para salir de la oficina y luego un largo camino para la casa. Debería estar con él, no aquí trabajando. Qué mala madre soy. ¡Y la próxima semana tengo que salir de viaje por dos días! No debería ir, ahora toda la familia se va a quejar de mí. Seguro van a decir que por eso mi bebé todavía no habla bien inglés como su prima. ¡En serio, soy la peor!

Frases como estas inundan la cabeza de muchas madres todos los días. Un sentimiento de miedo, dudas y angustia, que nos paraliza y drena nuestra energía en solo unos segundos. Nos agrega un estrés innecesario que no nos permite estar presente y disfrutar de las diferentes etapas de nuestra vida. Esto es la culpa de mamá o “mommy guilt” en inglés. ¿Te ha pasado?

¿Qué es la culpa de mamá?

Si bien es cierto, la “culpa de mamá” no ha sido reconocida formalmente como un diagnóstico, pero todas hemos pasado por eso en algún momento de la maternidad. En mi práctica de Coaching y en mi vida he logrado contrarrestar estas preocupaciones con el mindfulness.

Las mamás tenemos la facilidad de dar todo por los que nos rodean y sacrificar tanto que sentimos que no estamos haciendo lo suficiente. Pero, en realidad, solo estamos en deuda con nosotras mismas. El solo hecho de sentir culpa demuestra que eres una mamá realmente comprometida, dándolo lo mejor de ti. 

¿Cómo manejarlo?

Yo he aprendido mucho con el mindfulness, una práctica y filosofía de vida que te entrena para estar presente plenamente en tus acciones del día a día. Lo que como resultado elimina los juicios, disminuye el estrés y aumenta tu satisfacción personal. En la medida en la que estés cien por ciento presente en el trabajo y luego cien por ciento presente con tus hijos, pareja, y tiempo para ti misma, la culpa de mamá desaparecerá mágicamente. 

Para lograrlo, debes desarrollar el mindfulness en tus acciones de todos los días de forma fácil y sencilla. De esta manera, será natural trasladar esta práctica a las situaciones más complejas de tu vida. 

  1. Inicia escogiendo una acción que debas realizar todos los días como fregar los platos, pasear al perro, tomar tu café, almorzar, etc. Trata que sea sencilla y corta para iniciar.
  2. Realiza la acción completamente sola para que no seas interrumpida en ningún momento. Aléjate de distracciones como tu celular. Deja solo lo que vas a necesitar para la acción que escogiste. 
  3. Inicia con tres respiraciones profundas y enfócate en lo que estás sintiendo. Se amable contigo misma y no trates de apresurar el proceso. 
  4. Mantén tu mente tranquila y enfocada en lo que estás haciendo. Inhibe cualquier pensamiento que no corresponda a ese momento y espacio. 
  5. Enfócate en tu respiración por tres minutos. Presta total atención al entrar y salir del aire a tu cuerpo.
  6. Luego escoge dos sentidos y enfócate en cada uno por dos minutos respectivamente. Puedes observar detenidamente lo que está a tu alrededor, sentir tu ropa o la silla en la que estés sentada, escuchar con atención todo lo que te rodea, por ejemplo. 
  7. Responde a la pregunta ¿Quién soy? Y permítete sentirte orgullosa de quién eres. Toma tu tiempo para responder cabalmente a esta profunda pregunta. 
  8. Luego, respira profundamente 3 veces y habrás terminado el ejercicio.

Poco a poco puedes ir aumentando los tiempos del ejercicio y verás cómo es cada vez más fácil estar presente en su totalidad. De esta manera podrás disfrutar aún más del tiempo con tus hijos y sentir menos culpa cada vez. 

Algunos recorderis 

Recuerda ser amable contigo y agradecerte constantemente por todo lo que estás logrando. La maternidad es un reto y una gran oportunidad para desarrollar nuevas habilidades y descubrir tu verdadero potencial.

Tu hija/o no necesita una madre perfecta, sino una madre humana. Que día a día intenta dar lo mejor de sí, puede reconocer sus errores, y se toma tiempo para quererse a ella misma. ¡Disfrútala al máximo!

La autora es coach de vida y salud.

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