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Aprendiendo A Ser Papá

Porque ellos nos ayudan a tener #TodoBajoControl.

Cuando nos convertimos en madres, hay muchas cosas que ajustamos a nuestra rutina que antes no estaban, Súper Mamá. Y, para quienes se convierten en padres, algo muy similar también ocurre.

Para entender más sobre esta experiencia, nuestro #SúperPapá, Andrés Schmucke, nos ha escrito un artículo contándonos cómo ha sido para él esta maravillosa aventura de ser padre.

Artículo escrito por: Andrés Schmucke

Si existiera un libro, curso o tutorial de Youtube que nos enseñara a los papás a ser papás, ese sería el libro más vendido de la historia, el curso más agotado de todos y el tutorial con más reproducciones en Youtube.

Pero la paternidad no es así de sencilla. Y, aunque sí hay varios libros, cursos y tutoriales, ninguno es cien por ciento efectivo. Cada bebé es un mundo (de amor y complicación), cada bebé tiene su ritmo y cada bebé tiene su propio plan.

Lo que aprendí sobre el ser padre

Siempre pensé que sería un tremendo papá. Quería tener tres hijos y ahora que tengo uno, pienso si podría con dos más sin terminar loco. Creo que esa es la esencia de ser un papá que lo va a hacer bien: el querer tener hijos.

Durante mi vida tuve dos ejemplos distintos de lo que es ser un papá. Empezando por mi propio papá. Soy hijo de padres divorciados y, con él, nunca me faltó nada. Pero, ¡ay que le pidiera dinero para comprar un par de zapatos! “Pídeselos a tu mamá”, era siempre su respuesta y así no se puede. Ese es uno de mis ejemplos de lo que puede ser un papá.

Luego está mi abuelo, un hombre maravilloso, que sacó a su familia adelante. Económicamente, mi abuelo nos dio lo que pudo, siempre nos llenó de amor y hacía sopas divinas. Mi segundo ejemplo y modelo a seguir en la paternidad.

¡Y ahora me toca a mí!

Cuando me enteré que sería padre, (y después de la respectiva borrachera de felicidad), comencé a pensar en mi vida antes de esa noticia. Cómo la vivía, cómo aprovechaba mi tiempo. Y era básicamente la vida de cualquier adulto: un tanto geek, fanático de los juegos de video, los juguetes, la cultura pop, los libros, el Real Madrid, de una buena conversación con un buen café y de dormir.


“Prepárate para no dormir”, fue lo primero que me dijeron mis amigos con hijos.

Mucho terror allí. Empecé a no dormir pensando que no iba a dormir cuando llegara el bebé. Pensaba constantemente en todo lo que tenía que preparar. La cuna que había que comprar, la ropita, el esterilizador de biberones, el coche, la silla para el carro, qué nombre le íbamos a poner (que esto merece otro artículo aparte). En fin, una cantidad de cosas y detalles de los cuales no tenía la más mínima idea, pero que fui aprendiendo, aunque a veces a los golpes.

Fue una época maravillosa y sumamente feliz. Me transformé en el guardaespaldas de esa barriga, ¡no quería que nadie la viera o tocara! Pero, dejando de lado esa intensidad, fue increíble.

¡Llegó Mateo!

Un día llegó Matteo y yo me gradué como papá cuando el médico me puso a esa cosita chiquita en mis brazos. Ahí fue cuando realmente mi vida cambió 180 grados.

Ciertamente dejé de dormir, pero el amor que siento por mi bebé me hace olvidar un poco eso (aunque no tanto, porque dormir es muy importante). Ahora tengo una forma distinta de ver las cosas y la vida (ya no más dinero para juegos de video).

Hoy tengo la responsabilidad –junto con su mamá– de formar a una persona de bien, con valores y eso puede ser una tarea titánica.

Pero tarea para la que estoy apto. Tarea para la que todo padre debería estar apto. No hay nada más difícil que formar y moldear una vida. Futuro papá que me lees: ¿estás apto tú?

El autor es comunicador social. Lo puedes encontrar en Instagram como @unbabydaddy_

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