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Mamá: Uno de mis muchos roles.

El 8 de marzo, Súper Mamá, es una fecha para conmemorar a las mujeres que han luchado por nuestros derechos como lo es: acceso a la educación, derecho al voto, y el poder trabajar fuera de la casa. Como mamás, sabemos que a veces es difícil salirnos de este rol y reconocer todo lo que podemos alcanzar como mujeres. Para sentirnos llenas y poder darle nuestra mejor versión a nuestras hijas e hijos. Por eso, Maricarmen Plata de Royo, nos cuenta su experiencia de recordarse a sí misma la mujer que fue, es y seguirá siendo.

Texto por: Maricarmen Plata de Royo

Cuando me preparaba para regresar a trabajar luego de mi primera hija, pensaba nerviosa en todos los detalles que debía coordinar.  Me aterraba separarme de ella cuando aún la veía tan indefensa.

Ese sentimiento de temor, y las dudas de no estar disponible cien por ciento para los hijos pienso que nunca nos abandonan.  Sin embargo, la emoción de entrar por primera vez de vuelta a mi oficina y ser recibida con tanto cariño por mis compañeros también se quedará en mi corazón toda la vida.  

El balance trabajo y casa


Tal vez prepararnos profesionalmente en parte responde a un interés o necesidad económica.  Sin embargo, nuestro trabajo y nuestros proyectos profesionales suelen nacer de, o convertirse en, una pasión.  En ellos, imprimimos parte de nuestra naturaleza y depositamos esos sueños de tener un impacto, de lograr un cambio en el mundo que vivimos.  Nos permiten ver y desarrollar una faceta que nació de nuestra individualidad y se puede extender más allá de la maternidad, y a veces a pesar de ella.

Es un reto combinar la maternidad y el compromiso con una causa o meta ya sea profesional, activista, altruista o de cualquier naturaleza.  Aquellos instantes en que sentimos que “lo hicimos bien” son mágicos. Por ejemplo, cuando logramos dejar al cliente feliz y llegar a tiempo para ver la competencia de natación.  ¡No tiene precio!

Por ello es importante procurar el tiempo necesario para no abandonar nuestros proyectos individuales. Esto conlleva organización, estrategia, y también requiere de apoyo. En ese apoyo podemos colaborarnos todas.  Visualizar cómo podemos ayudarnos a alivianar la carga en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestras comunidades.  Tal vez teniendo siempre en mente el lema “Hermana: ¡Hoy por ti, mañana por mi!”.

Una relación de pareja es de dos


Entre mis recuerdos, también mantengo los sentimientos de culpabilidad la primera vez que salí a cenar sola con mi esposo y la dejé en la casa.  Toda la noche sentía que iba a llorar, que se me hacía un nudo en la garganta. No realizaba la importancia de ese espacio para los dos. Que, hoy en día, considero como una parte importante de mi bienestar.

A veces pienso que es más fácil asimilar el rol compartido de ser madres y ser profesionales, que la de ser pareja o vivir una relación en forma plena.  Tal vez por los estigmas sociales o porque depende de otro, y de su compromiso a la par. Encontrar a esa persona que llena el “perfil” no es fácil, y definitivamente a veces podemos pensar que el esfuerzo y desgaste no lo valen la pena. Al final, podemos hacerlo solas.

La decisión de vivir una vida en pareja o no, es muy nuestra.  A veces, hay que hacerse “de oídos sordos” ante la sociedad, la familia y hasta los amigos.  Lo que creo importante dejar es que esta no es una decisión escrita en piedra. Puede cambiar a lo largo de nuestra vida, y debe conectarse con ese deseo de sentirnos mujeres amadas, y valoradas, de complementarnos en la construcción de proyectos conjuntos, y permitirnos vivir una sexualidad plena y saludable.  

Si lo queremos hacer solas, está bien. Pero una vez decidimos vivir una vida en pareja, debemos trabajarlo.  Primero, enfocarla en lo que nos funciona, sin perder visión de qué le funciona a la otra persona. Ahí, nace la conexión. Y luego, es un trabajito, no viene por arte de magia.  El respeto, la comunicación, las metas en común, y un futuro compartido, son todos elementos que entran dentro de este trabajo.

Esta faceta de la mujer es fácil de dejar en último plano, tal vez por miedo o por incertidumbre.  Tal vez porque simplemente es duro manejarlo todo. Pero no tengamos miedo a explorar, a soñar con vivirla nuevamente luego de un desamor o mala experiencia, y a reclamar lo que nos pertenece.

Ser madre es una experiencia increíble, pero en el centro y antes de todo está: ser mujer.  Ofrezcamos el espacio para aceptar que deseamos otras cosas también, y la oportunidad de trabajar por ellas.  ¡Nuestros hijos e hijas lo entenderán y apreciarán porque ellos y ellas también serán mucho más que nuestros hijos e hijas!

Cuéntanos, Súper Mamá, ¿cómo vives tus otros roles? ¿Qué te ha funcionado? ¡Te queremos leer para así crear una comunidad de #TodoBajoControl!

La autora es abogada y especialista en divorcio colaborativo. La puedes encontrar en Instagram como @planbcoaching.

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