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¡Mi hijo/a no quiere tomar agua! ¿Qué hago?

Sabemos que es frustrante, Súper Mamá, que tus hijos/as no quieran tomar agua. Pero, no es imposible. Y, como queremos que lo tengas #TodoBajoControl, le hemos pedido a la nutricionista, Graciela González, que nos comparta sus mejores tips para ayudar a tu hijo/a a tomar más agua.

Texto por Graciela González.

¿Sabías que el cuerpo del niño(a) está compuesto en un 80 por ciento por agua, mientras que el de un adulto está formado por agua en un 65 por ciento? Por esta razón, los niños requieren un mayor recambio hídrico. A medida que van creciendo, las necesidades de agua se van incrementando.

Del total de agua que se ingiere diariamente en una dieta regular, aproximadamente el 25% proviene de los alimentos sólidos; el resto es aportado por líquidos. La necesidad de agua depende de las pérdidas sensibles (orina y heces) y de las insensibles (transpiración cutánea, respiración), que varían según el tipo de dieta, condiciones climáticas, estado fisiológico, edad, sexo e intensidad de actividad física.

Cabe resaltar que la correcta hidratación favorece la concentración y el rendimiento cerebral del niño(a), también puede ayudar a la regulación de la temperatura corporal. Además, el agua transporta nutrientes hasta las células, y desempeña importantes funciones en la digestión de los alimentos, por lo que su importancia está fuera de duda. Por tanto, el hábito de tomar agua con regularidad es fundamental, por esto es importante inculcar a los niños que sus cuerpos necesitan este líquido vital para funcionar correctamente. Pero, y, ¿qué pasa si no quiere tomar agua?

Empieza con pequeños cambios. Mientras más temprano, mejor.  

Sabemos que no es una tarea fácil, muchas veces los bebés o niños no le toman gusto al agua por su falta de sabor, al estar acostumbrados a beber leche o jugos.

Lamentablemente, a la hora de mantener hidratados a nuestros pequeños, a veces nos encontramos con una terrible negativa a ingerir agua en absoluto; siendo un problema que debemos solventar, en un intento de que adquieran el hábito de beber, ¿puede sustituirse por otras bebidas?Recomiendo que le enseñes a tu hijo(a) a asociar la sed con el agua, ofreciéndosela siempre antes de cualquier otra bebida. 

¿Qué puedes hacer?

No es una misión imposible encontrar la forma en la que tu niño(a) tome agua, por eso les comparto cinco (5) consejos para que lo logren:

1. Toma agua frente a él: Si quieres que tu hijo(a) tome agua, pero tú siempre tomas refrescos, jugos u otra bebida, será difícil que él o ella crea que es algo necesario para su cuerpo. Recuerda que mucho de lo que aprenden los niños en su infancia, es por imitación así que predica con el ejemplo.

2. Explícale claramente por qué debe beber agua: Muchas veces obligamos a los niños a hacer algo sin explicarles por qué lo tienen que hacer o en qué les beneficiará. Es importante que tu hijo sepa la importancia que tiene este líquido para su salud.

3. Decora los vasos o botellas: Si el envase parece atractivo, los niños estarán más interesados por probar lo que hay dentro. Sírvele agua en una tacita especial o en una botellita de agua “mini”. Ten siempre a su alcance vasitos con tapadera llenos de agua, para que tu hijo pueda beber cuando quiera. Bríndale un envase con un carrizo o sorbete para que lo absorba.

4. Ponle algo de sabor: Dale un poco de sabor al agua, puedes preparar de vez en cuando aguas de sabor con sus frutas favoritas; para que no sea una tarea difícil, agrégale una rodaja de pepino, un chorrito de limón, naranja u otra fruta.

5. Otras fuentes: Toma en cuenta que tu hijo también se hidrata al comer frutas, verduras, caldos o sopas: una manzana contiene 85% de agua, el plátano 75% de agua, el brócoli 89 % de agua, la zanahoria 90% de agua y las uvas 81%. Incorpora o incrementa en su dieta la sandía, el melón y la naranja.

Primero, ofrece agua.

Si tu niño(a) bebe agua embotellada, consúltale a su pediatra o dentista si debes buscar una marca que contenga o que no contenga, flúor. Pero, aléjate de todas esas aguas “mejoradas”, ya que muchas contienen aditivos que no son recomendables para los niños pequeños. Evita por completo las que estén endulzadas o tengan vitaminas, minerales o hierbas, puesto que podrían perjudicar la salud de tu hijo.

Es importante potenciar la ingesta de agua del mismo modo que se promociona la ingesta de frutas y verduras, no como una alternativa, sino como la única opción que va en concordancia con una dieta saludable y equilibrada. Además, el agua es la única bebida que cubre las necesidades de fluido del organismo sin suponer un aporte de calorías extra, importante para crear unos hábitos alimentarios correctos y evitar la obesidad desde la infancia.

Lo que es seguro es que tu esfuerzo por inculcarles este hábito saludable valdrá la pena y aprenderá que el agua es una bebida fundamental para su desarrollo.

¿Te ha pasado algo similar, Súper Mamá? Cuéntanos cuál de estos consejos empezarás a poner en práctica.

La autora es nutricionista y dietista. Puedes seguirla en sus redes sociales como @gracielanutrición.

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