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¿Le transmitimos ansiedad a nuestros hijos?

Inconscientemente, nuestra mamá recursiva Yilca Arosemena, sus niveles de estrés los calma con comida y le transmitió ese hábito a sus hijos. Sin embargo, tomó acciones. ¡Descubre cómo lo hizo!

Texto: Yilca Arosemena

 

En estos tiempos tan agitados y difíciles de lidiar -para padres como yo que tenemos más de un trabajo y somos quienes velamos exclusivamente del bienestar de nuestros hijos- es casi imposible decir que nada nos estresa o nos provoca ansiedad.

Yo, consciente de esto trato de dar mi mejor actuación frente a mis hijos para que no lo noten y no se preocupen; y según yo lo hago de maravilla porque esos niños juran que lo tenemos todo y que su mamá es la mujer más feliz de la tierra… ja ja ja ¡qué belleza la ingenuidad de los niños!

Mis hijos nunca me escuchan decir “estoy triste” ya que si me siento baja de ánimo y ellos lo notan les digo: “Me duele la cabeza” o simplemente “No me siento bien” palabras que ellos no cuestionan. No lloro frente a ellos, la única testigo de alguna lágrima puede ser mi almohada que si hablara podría escribir libros. Pero en general, yo soy consciente de que mis hijos no deben cargar mis preocupaciones y trato al 100% de mantenerlos alejados de ellos y así puedan disfrutar de una niñez muy feliz.

De un año para acá, he notado que mis dos hijos han subido de peso notablemente y trato de que coman mejor, pero están en esa edad de desarrollo y preadolescencia que muchas veces pensé que ese cambio era normal… pero para mi sorpresa resulta que mi ansiedad yo la calmo con comida y sin querer todos estos años le he pasado esa información a mis hijos y no como una conducta de ansiedad, si no, como un simple gusto para ellos. Mis niveles de estrés la verdad que son altos y comer -no de la mejor manera- me da satisfacción y ese es el mensaje que he pasado a mis hijos sin querer: un gran placer por la comida para sentirnos contentos… he creado dos pirañitas come de todo, pero no de una manera saludable.

Lo que yo no entendía era como había pasado esto. Sí, yo soy tan cuidadosa de no transmitirles nada de estrés… Pues me puse a investigar y encontré que: “Transmitimos lo que somos y cómo nos sentimos, y esto es así por mucho que los padres queramos salvaguardar a nuestros hijos. Por su parte, los niños ya cuentan con su propio estrés. Cualquier situación que sentimos que no podemos controlar es potencialmente generadora de estrés, y los niños viven a diario muchas situaciones que no controlan. Por ejemplo: los horarios de levantarse y acostarse, de comer o salir a jugar son impuestos externamente. Además, debido a la  etapa de cambios continuos por la que pasan a su edad, necesitan aprender a adaptarse rápidamente a todo lo nuevo que les llega, tanto en el colegio como a nivel social… Y como no se les ha enseñado cómo afrontarlo, son vulnerables a él y puede llegar un momento en que el estrés les sobrepase”.

O sea, les he enseñado sin querer a los niños que comer me calma y ellos han copiado inconscientemente esta conducta.

 

Ya sabiendo esto debía tomar acción, el paso uno fue buscar ayuda de un nutricionista que me ayude a cambiar mis hábitos alimenticios para que modificándolos pueda ser yo ejemplo para mis hijos. Paso dos estar más pendiente de los cambios que viven día a día los niños y así poder intervenir si notamos que algo les está generando estrés. Y paso tres ser el mejor ejemplo para ellos “En Todo”, ya que son una esponja y le copian a uno absolutamente todo inconscientemente.

Como padres de niños en estos tiempos debemos estar 100% conectados a sus vidas, no podemos descuidarlos ni dejar que por un descuido nuestro le podamos hacer daño a lo más preciado que tenemos.

Besos, Yilx

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