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¡Mamá no desesperes: cuenta hasta… 100!

Muchas veces se nos presentan situaciones para descontrolarnos como por ejemplo: que nuestro bebé se nos quede encerrado en el carro. Mira cómo resolvió Yescenia Navarro.

Texto: Yescenia Navarro

(Mamá emprendedora)

 

Pocas veces nos detenemos a pensar cómo reaccionaríamos en un momento de caos o, frente a una situación de emergencia, casi nunca nos preparamos para saber qué hacer si nos roban, nos atacan, nos accidentamos, presenciamos un accidente, etc, etc.

En nuestro país, hay pocos simulacros o talleres que te dan herramientas para prepararte para eso. Sólo recuerdo los simulacros de incendio que se hacían en la escuela (que nosotros felices cada vez que hacían uno porque teníamos un par de horas libres), pero nos sirvió bastante cuando una mañana de lunes -que cantábamos el himno en el patio de la escuela- explotó una bomba casera en un baño y por suerte pudimos mantener la calma y hacer lo que habíamos practicado por un montón de veces.

 

Antes de ser mamá, a estos temas la verdad no les paraba mucha bola, pero desde que nacieron mis hijas siempre me han preocupado y me he preguntado: cómo yo reaccionaría en una situación de emergencia.

 

Hace muy poco, tuve una situación que me puso a prueba. Yo salía de un evento con mi hija Isabella, solo fuimos ella y yo, era en un mall y era en la tarde. Cuando salí tipo 5:30pm, había dejado mi carro en valet parking, me traen el carro, saco a Isabella del coche y la siento en la silla. Tenía la llave del carro en la mano que me había dado el valet y justo cuando senté a Isabella, ella me la quitó de las manos, yo en el apuro no repare en eso. La senté, la amarré y dejé la puerta del carro abierta mientas iba al maletero a meter el coche.

 

El joven del valet parking muy amablemente cerró la puerta del carro y cuando yo fui a abrir el maletero, el carro estaba trancado CON ISABELLA ADENTRO. La miré por la ventana y empezó a saludarme con la llave en la mano…  o sea que ella misma cerró el carro. En ese momento, sentí que algo se me bajó, pero de una vez me dije: ok vamos a evaluar la situación:

 

  1. El carro estaba encendido, es decir, Isabella no le hacía falta el aire.
  2. En ese momento ella estaba tranquila así que empecé a hablarle por el vidrio para que ella sintiera que yo estaba cerca.
  3. Estaba en un lugar seguro y tenía personas alrededor (el valet, el seguridad).
  4. Tenía el celular conmigo, así que podía pedir ayuda.

 

En mi casa, tengo una llave de repuesto así que llame a mi esposo y gracias a Dios él ya estaba en la casa, así que le dije que me la trajera.

Me tomé un momento para respirar y procesar la información y, a pesar que el valet parking estaba super nervioso, yo me mantuve sorprendentemente tranquila. En ese momento, cerré mis ojos y le pedí a Dios que tomara control de esa situación y que me guiara para saber qué hacer y que mantuviera a Isabella calmada.

 

A pesar que mi esposo estaba cerca, le tomó casi media hora en llegar. Durante ese tiempo me mantuve cerca de la ventana para que Isabella me viera y le hablaba para que estuviera calmada. Al principio traté de decirle que apretara el botón para abrir, pero que va eso no fue posible, ella sólo atinaba a apretar el que cierra y no el que abre. Esos momentos fueron eternos, llamé a mi esposo y me actualizó por dónde venía. Isabella por momentos se ponía a llorar -supongo que no entendía porqué no nos íbamos- pero la verdad: nada extremo, lloró solo por momentitos y se calmaba y jugaba con un juguete que tenía en el carro.

 

Yo pensaba: lo peor que puede pasar es que tenga que romper el vidrio del carro, pero en el fondo no entre en pánico porque sabía que mi esposo venía en camino.

 

Cuando finalmente llegó, corrí a buscar la llave para abrir y en ese momento me di cuenta que la llave no abría, no sé si fue que no tenía baterías o que pero no abrió. En ese preciso momento dije: “Señor encárgate”. Bueno y así fue, me llené de una confianza y el joven del valet parking sugería que si se le quitaba una pieza a la manigueta de la puerta se iba a poder meter la opción valet de la llave. Mientras esto pasaba se me ocurrió llamar a mi vendedor del carro y entre que eso pasaba logramos abrir el carro siguiendo la sugerencia del chico de valet parking.

 

Corrí a abrir la puerta y saqué de una vez a Isabella del carro y la apreté. En ese momento realicé que pudo haber sido una situación horrible, pero que gracias a Dios lo habíamos podido resolver. Ella obviamente estaba un poco afectada, porque llevaba casi 45 minutos en el carro sin entender qué estaba pasando.

 

El joven del valet parking me confesó que estaba asustadísimo, pero que no entendía cómo yo podía estar tan tranquila. Eso lo ayudó a él a no desesperarse. Yo creo que fue papa Dios que literalmente “tomo control” de toda la situación.

 

Esto me dejó un aprendizaje importante, que quisiera compartir con ustedes:

  1. Cuando se encuentren en una situación de peligro, primero evalúen la gravedad de la situación, por ejemplo: el saber que el carro estaba prendido me tranquilizaba porque sabía que no era que Isabella se iba a quedar sin aire
  2. Mantener la calma, aunque suene trillado es lo más recomendable y puede ser la diferencia para ayudar a nuestros hijos
  3. Pedir ayuda, probablemente no vamos a poder solos y necesitamos pedir ayuda ya sea por teléfono o a las personas cerca.
  4. Encomendarse a Dios, el mejor rescatista.

 

Ojalá nunca tengamos que pasar por una situación de estrés con nuestros hijos, pero eso es inevitable así que mejor estar preparados para reaccionar y actuar rápido.

 

Un abrazo a todas

 

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% Comentarios (10)

A mi me pasó algo parecido, mi hijo tenía 2 añitos recién cumplidos, acabábamos de mudarnos a un apartamento nuevo, era verano el estaba viendo Tv en el cuarto y el viento entro por una ventana y cerro la puerta aún y cuando está tenía una cosita para q no se cerrará el quedó dentro del cuarto busque las llaves de la puerta y creo q por los nervios no la encontré, yo si me desesperé por escucharlo a llorar desconsoladamente por salir, recuerdo que le cantaba y se calmaba por ratos pero paso casi una hora y media. Para lograr sacarlo tuvimos q romper la puerta para sacar la cerradura xq no lográbamos moverla. Fue el momento más desesperante de mi vida cuando logré sacarlo mi pequeño temblaba y no paraba de llorar. Definitivamente creo que por no verlo solo escucharlo llorar y no saber que hacer este a sido el momento más estresante de mi vida como madre hasta ahora.

Wao, cosas que pasan y son desesperantes.

Gracias a Dios no pasó a mayores.

Wao!! Yo estuve en una situación similar pero con mi sobrino, gracias a Dios el maletero estaba abierto (y no tenia a mi hija asi que logré pasar por el estrecho espacio q había 😂) y abrí la puerta antes de que reventaran el vidrio… Pero si, definitivamente, Dios es el que ayuda!! Buen post!

Muchas gracias por tus comentarios.

Un abrazo enorme

Dios Mío, que experiencia que viviste Yescenia, al igual que le valet, me he quedado sorprendida del control que tomaste sobre toda la situción.
Los niños son las rápidos para las travesuras que uno ni se da cuenta cuando ya han pasado.

Gloria a Dios que todo salio bien, bendiciones para ti y para la pequeña Isabella.

Gracias por compatir tu experienicia.

Bueno, son cosas que nos pasan en la vida maternal, y nos toca enfrentarlas de la mejor manera.

Un abrazo.

A mi me pasó algo parecido. Aunque cuando lean tal vez piensen: En qué se parece!!!. Se parece en que no perdí la calma. Me dije donde yo empiece a llorar no voy a parar y no puedo llorar. Tengo que mantener la calma para poder resolver.
Resulta que fui a buscar a mi hijo que los viernes se queda hasta tarde en el Colegio practicando. Debíamos recogerlo en una cancha del sector. pues después de la practica del colegio quedamos que iría allá mientras llegábamos a buscarlo. es una cancha donde también practica deporte. Cuando lo fuimos a buscar no estaba, por lo que fui a la casa de un amigo donde él se quedaba muchas veces o la casa que más frecuentaba. Tampoco estaba, para no alargar esto, mi hijo duró perdido 1 hora, que fue eterna. La mamá del amiguito de mi hijo lloraba. El tema es que en ese momento también se me apagó el cel. Lo tenía descargado, bueno todo se junta, no tenía cargador en el auto o para auto. En la casa del amigo puse a cargar y de pronto una llamada. La administradora de la cancha que tenía rato de estar tratando de localizarme y obvio mi cel estaba apagado. Que el niño nunca se movió de ahí. Que estaba con ella. Al parecer pudo ser que justo en el momento que lo fui a buscar estaba en el baño o por alguna razón no lo vi. Ya yo estaba a punto de llamar a la policía mi hijo no aparecía, llamé a su entrenador y fue en una moto a buscarlo. Todo el mundo activado, las mamas de la promoción activadas. Pero fue horrible. Mi hijo hoy tiene 15 años, en noviembre cumple 15, de eso hace como 3 años así que tenía entre 12 y 13 años. (la historia está resumida, pero creo que plasmé lo que quiero transmitir y expresar)

Wao, a veces nos dejamos llevar, pero gracias a Dios no pasó a mayores, pero fue un ¡tremendo susto!

Gracias por contarnos tu experiencia.

Un fuerte abrazo.

Yo pase lo mismo pero en peores circunstancias, no tenía llave de repuesto, el carro estaba apagado y pero aún ventanas blindadas, después de muchos intentos pudimos romper la ventanita fija, mi bebé de 2 años súper asustada yo desesperada por que al romper la ventana el seguro ni la manigueta abrían, claro la seguridad del carro no me lo permitía, por obra y gracias a Dios una niña pequeña pudo entrar por la ventana y alcanzarme la llave que se me había caído en el piso, fueron los minutos más angustiantes de mi vida, me he sentido lo peor, gracias por su Post no soy la única con una emergencia como tal, abrace a mi hija cómo nunca, es una sensación tan horrible que no se la deseo ni a mi peor enemigo.

Wao, las situaciones que nos pone la vida.

Gracias a Dios no pasó a mayores.

Gracias por compartirnos tu historia.

Un fuerte abrazo.

Esperamos tus comentarios