La Educación es un derecho, no un lujo

Nuestra mamá emprendedora, Yescenia Navarro, aboga por que le enseñemos a nuestros hijos a valorar sus estudios, a aprovecharlos, a disfrutarlos y que Panamá tenga una educación de primer mundo.

 

Texto: Yescenia Navarro

 

 

Hace un tiempo, Ana Gaby tuvo una actividad de pascua en su escuela que me pareció muy chévere, invitaron a los niños de la fundación Ofrece un Hogar -donde hay niños que no están con sus papás- para que compartieran un día con los niños de la escuela, jugaran juntos, compartieran una merienda, comieran dulces y al final todos recogieran huevitos de pascua.

 

A mi hija le dijeron que venían unos invitados especiales, unos amiguitos de otro lugar y, a los papás nos invitaron por si queríamos ir a compartir y acompañarlos. Fui sin mayor expectativa, ya que pensé que era una actividad más como esas que hacen en los pre- escolares.

 

Llegué a la escuela y al rato los invitados. Cuando los niños llegaron, los niños anfitriones gritaban de la emoción para recibirlos, los invitados entran tímidos y se quedan mirando todo, como todo niño se va adaptando y, en menos de 30 minutos, ya están corriendo todos juntos.

 

Los invitados comieron y sorprendidos de todo lo que les ofrecieron estaban felices. En ese momento me puse a pensar porqué la calidad de educación que recibe un niño va en función a la situación socioeconómica de sus padres. Porqué la educación pública en este país tiene tantas deficiencias. Yo me pregunto porqué un niño tiene que caminar horas para llegar a la escuela, porqué tienen que cruzar puentes para poder ir a clases y, por otro lado, porqué los estudiantes de las escuelas públicas sufren con deterioro de los planteles, planes de estudio obsoletos y maestros y profesores mal pagados y, muchas veces, sin planes de actualización continua.

 

En los países de la Unión Europea 9 de cada 10 estudiantes asiste a una escuela pública y esto es porque el sistema educativo público es muy bueno, cuentan con buenas infraestructuras, invierten millones en investigación para mejorar continuamente sus programas y, principalmente la inversión que se hace en los profesores y maestros hacen que el nivel educativo sea muy bueno.

 

¡Ahora, lo comparamos con nuestras escuelas públicas y dan ganas de llorar! Mala infraestructura, programas viejos, profesores mal pagados y por ende mal capacitados.  Entonces ¿qué sigue?  Que los padres se vean obligados a pagar por la educación de sus hijos, y como en los últimos años eso se ha convertido en un negocio en este país, estamos empezando a crear una brecha en donde si no tienes el dinero para pagar un colegio privado (bueno) tu hijo no tendrá la mejor educación.  ¡Eso como mamá me frustra! Porque la ¡EDUCACION ES UN DERECHO NO UN LUJO!

 

En Panamá esto debe cambiar y más cuando ves los absurdos escándalos de corrupción en donde no pasa nada y se roban los millones que deberían ser invertidos en mejorar nuestra educación, entre otras cosas. Entonces como nosotros los padres queremos darle la mejor educación posible nos tenemos que someter a costos absurdos de matrículas, mensualidades y “donaciones”.

 

Las enseñanzas que me dejó a mi esta actividad de mi hija fueron:

  1. Enseñarles a nuestros hijos a valorar sus estudios, a aprovecharlos y a disfrutarlos.
  2. Debemos apoyar iniciativas que promuevan la educación.
  3. Procuremos enseñarles el verdadero significado de la solidaridad, que siempre es mejor dar que recibir.
  4. Y por sobre todas las cosas no debemos dejar de soñar con un Panamá libre de corrupción y con un sistema educativo de primer mundo.

 

Abrazos,

Yescenia

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