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Movimientos Antivacunas: ¿los culpables del resurgimiento de enfermedades inmuno-prevenibles?

Doctor giving child patient injection

El vacunar a nuestros hijos y a nosotros mismos es sinónimo de protección. Le invitamos a leer el interesante artículo de la Dra. Ana Gabriela Lucas.

Texto: Dra. Ana Gabriela Lucas

 

En este país convivimos quienes creen que Dios existe y quienes son ateos; los que aseguran que es importante impartir educación sexual en las escuelas y aquellos que están convencidos que esa tarea corresponde exclusivamente a los padres; los que defienden y protegen a los políticos corruptos y los que organizan marchas y campañas contra la corrupción; también están los antivacunas. En mi opinión personal, los últimos pueden convertirse en un peligro para la salud pública.

 

Las vacunas son uno de los grandes éxitos de la medicina y de la salud pública del siglo XX, después del agua potable, constituyen la intervención que más ha reducido la mortalidad, incluso más que los antibióticos. Las vacunas no enferman a las personas, al contrario, son seguras y cada año salvan millones de vidas.

 

Antes de que existiesen las vacunas, las enfermedades infecciosas mataban a millones de personas por año, por ejemplo, en la pandemia de gripe o influenza de 1918 murieron más de 50 millones de personas a nivel mundial. Estos hechos históricos, hoy los conocemos porque los leemos en Internet o en los libros, pero gracias a las vacunas nuestra generación tuvo la suerte de no vivir epidemias tan letales como esa.

 

Mientras que el Ministerio de Salud de Panamá invierte mucho dinero para tener vacunas disponibles para proteger a toda la población, en algunos lugares hay movimientos que las rechazan. Los antivacunas, inundan el Internet con mentiras y mitos que exageran sus efectos secundarios, falsean los datos para minimizar la efectividad de la inmunización, meten miedos en nombre de “lo natural” frente a “lo químico”, inventan teorías conspirativas a cargo de las farmacéuticas y los gobiernos y aprovechan los errores que han existido en la historia de los tratamientos médicos como ejemplos para apoyarse.

 

A raíz de la marcada desinformación de algunas personas y de su poder en los diferentes medios de comunicación, se crean opiniones erradas en la sociedad, haciendo un daño irreparable e incluso que mucha gente muera, siendo los más afectados los más pequeños que dependen de sus padres para acceder a la vacunación y protegerse contra algunas enfermedades.

 

Comparto con ustedes algunos datos de los últimos brotes y epidemias de enfermedades prevenibles por vacunas:
• En Estados Unidos de América, la temporada de influenza de este año es muy intensa. En todo el país, se reportaron alrededor de 27.000 hospitalizaciones relacionadas a la influenza y 151 niños han muerto de influenza hasta el 14 de abril, según el informe semanal de vigilancia de la influenza en EEUU, de los Centros de Control de Enfermedades (CDC).
• En Europa, el sarampión sigue ocasionando brotes y una morbilidad y mortalidad importantes; solo 2 países: Malta y Letonia, han notificado cero casos. En 2017 hubo 14.451 casos (tres veces más que en 2016) y el 87% de los enfermos no estaban vacunados.
• En la región de las Américas, en los primeros meses de 2018, según datos de la Organización Panamericana de la Salud, son once los países de la región que han notificado casos: Antigua y Barbuda (1 caso), Argentina (1 caso), Brasil (46 casos), Canadá (5 casos), Colombia (5 casos), Estados Unidos (16 casos), Guatemala (2 casos), México (4 casos), Perú (2 casos) y Venezuela (246 casos). Esta cifra es superior a lo registrado en 2017 cuando cuatro países notificaron casos de sarampión: Argentina (3 casos), Canadá (45 casos), Estados Unidos (120 casos) y la República Bolivariana de Venezuela (727 casos).
• En Venezuela, el año pasado hubo una alarmante reaparición de la difteria, una enfermedad que estaba bajo control desde hace 24 años. La difteria es una enfermedad tan peligrosa como fácil de evitar a través de la vacunación. La Tasa de mortalidad es de uno de cada diez en adultos y de uno de cada cinco en niños. El 11 de octubre de 2017, la directora de Epidemiología del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), Miriam Morales, informó que todos los casos en niños se dieron porque no estaban vacunados.
• La fiebre amarilla, al tratarse de una zoonosis, probablemente no pueda ser erradicada, pero sí es posible controlar y eliminar los brotes y epidemias que, con frecuencia, azotan a amplias regiones de África y Suramérica. Nigeria desde septiembre de 2017 y Brasil desde finales del 2016 sufren brotes de fiebre amarilla. Según las autoridades brasileñas, desde julio de 2017 se han registrado 130 casos de fiebre amarilla y 53 fallecimientos por la enfermedad. La OMS desde el 16 de enero de 2018 recomienda la vacunación frente a la fiebre amarilla a los viajeros a la ciudad de Sao Paulo.

 

Las vacunas no siempre son efectivas, por lo que es posible que un niño vacunado se contagie si está expuesto a la enfermedad. Incluso, hay personas que no pueden vacunarse porque son inmunodeficientes (tienen alguna enfermedad de base o están bajo ciertos tratamientos que debilitan su sistema inmunológico), o porque son alérgicas a algún componente de la vacuna; estas personas dependen de la inmunidad colectiva para su protección.

 

Quienes deciden no vacunarse o no vacunar a sus hijos frente a enfermedades infecciosas no solo están arriesgando su salud y la de sus hijos, sino también la de otras personas.

 

¡Vacunarse es protegerse y proteger a los demás!

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