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¿Cómo Amar Una Segunda Patria?

Escrita por: Psicóloga María Lorena Cucalón

Súper Mamá, cuando nos mudamos de país adaptarnos no es fácil, especialmente para los niños. Este artículo, escrito por la Psicóloga María Lorena Cucalón, cuenta su historia de cómo logró amar una segunda patria.

Llegué a Panamá cuando tenía 13 años. Acostumbrada a mi casa, mis vecinos y mi rutina en Guatemala. Me encontraba justamente entrando a una de las etapas más difíciles en la vida de todos, la adolescencia. ¿Cómo le explicas a una adolescente que TODO en su vida va a cambiar y que no tiene control sobre nada de esto?

Las despedidas

Despedirse de lo que conoces fue lo más difícil. El dejar a los amigos y a tu familia atrás con la promesa de que todo va a estar bien y vas a conocer a mucha gente. Buscar todo nuevo: casa, escuela y hasta mascota en un país desconocido.

Recuerdo cómo al llegar tuvimos que vivir en un hotel por 1 mes en lo que encontrábamos casa. Mi mamá logró convertir toda esta locura en una aventura muy divertida. Éramos ella, mi hermanita y yo paseando por  todo Panamá. En busca de lo que iba a ser nuestro hogar por los próximos años. Mi hermana y yo amábamos ver los apartamentos en blanco, imaginando todo lo que podíamos hacer con los espacios. Hasta que encontramos uno que nos encantó a las tres. Primer ítem de la lista tachado. ¡Ya tenemos nueva casa!

1. ¿Dónde vamos a estudiar?

Ahora, la segunda parte más importante, la escuela. Hicimos pruebas de admisión en 3 escuelas diferentes. Un proceso largo y aburrido para cualquier niño. Recuerdo que mis papás trataron de involucrarnos en estas decisiones. Lo cual agradezco mucho hasta el día de hoy. Mi hermana y yo entramos en la misma escuela. Lo que me dio una sensación de seguridad entre toda la locura. Por lo menos, no iba a estar sola. 

Cuando llegó el día del open house estaba muy preocupada. Iba a conocer a mi maestra y, posiblemente, a algunos compañeros del salón. Siempre fui bastante introvertida en situaciones nuevas. Por lo que esta situación me provocaba mucha ansiedad. Mi mamá en cambio es muy extrovertida y habla hasta con la pared. 

Recuerdo que ese día nos encontramos con un par de niños que iban a ser mis compañeros. Rápidamente, mi mamá se acercó a sus mamás y se hicieron las introducciones. De repente, ya tenía planes para esa semana para que dos de las niñas de mi salón vinieran a mi casa con sus mamás. ¡QUÉ LOCURA!

Una Súper Mamá a mi lado

No saben cuánto le agradezco eso a mi mamá. Ella siempre estaba lista para hacer amigas y esto abrió muchas puertas para mí siendo la nueva niña del salón. Gracias a esta iniciativa de mi mamá, el primer día de clases, ya conocía a un par de personas del salón. Ser la niña nueva nunca es fácil, pero esto hizo que fuera menos intimidante. 

¡Y toda esa locura rindió sus frutos! Esas dos niñas que mi mamá invitó esa primera vez a mi casa resultaron ser mis mejores amigas los siguientes años. 

2. Mi nuevo hogar

Rápidamente, logré hacer muchos amigos en la escuela. Hacíamos planes y siempre me presentaban a personas nuevas. Me encontré con personas cálidas, amigables y cariñosas. ¡Estoy segura que el clima tiene un poco que ver con eso! Panamá se convirtió en mi nuevo hogar.

Mis papás se tomaron la tarea de que conociéramos todas las bellezas que el país tiene para ofrecer. Cada oportunidad que teníamos viajábamos a un lugar diferente: Bocas del Toro, Chiriquí, San Blas, entre otros. Convirtiéndonos en panameñas un poquito más cada día.

¡Más cambios! 

Pero la historia no termina aquí. Cuando tenía 16 años, mis papás me dieron la noticia que regresábamos a Guatemala. Esto fue muy doloroso. Sé que llevaba en Panamá apenas 4 años, pero yo ya había hecho del país mi hogar. 

Tuvimos una fiesta de despedida con todos nuestros amigos. Acordamos siempre mantenernos en contacto y, gracias a las facilidades tecnológicas, se pudo hacer. 

Empezamos todo el proceso una vez más. Nueva casa, escuela y amigos otra vez. La buena noticia, es que solo me faltaban 2 años para graduarme. Cuando me gradué de la escuela, tenía muchas decisiones importantes que tomar. ¿Qué iba a estudiar? ¿Qué quería hacer por el resto de mi vida? Poco a poco esas preguntas fueron teniendo respuesta. Lo único que siempre supe fue que quería regresar a Panamá. 

¡Y así fue! Panamá había robado una gran parte de mi corazón. Con toda su gente y su cultura. No me veía viviendo en ningún otro lugar. Vine a estudiar la carrera universitaria aquí. Poco después, el resto de mi familia se unió. Todos nos dimos cuenta que Panamá se había vuelto nuestro hogar permanente. 

Si quieres ubicar a la Psicóloga de Niños y Adolescentes y Psicopedagoga María Lorena, puedes hacerlo al correo: [email protected] 

Súper Mamá, ¿has tenido una experiencia similar? ¿Tus hijos han tenido que experimentar mudanzas ya sea de país o de casa? ¡Escríbenos!

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