“Estoy muy triste, ¡Necesito comer algo dulce!”
Puede que esta frase te suene familiar, pues no es nada raro que en algún momento la hayas dicho o la hayas escuchado de alguien. Así mismo, quizás lo has vivido con diferentes tipos de situaciones, pero ¿Cómo se relacionan las emociones con la alimentación?, o más conveniente para la ocasión, ¿Qué tiene que ver la comida con las emociones que experimenta mi pequeño? ¡
A continuación, te explico la relación entre estas dos cosas que, si bien parecen ajenas la una a la otra, tienen TODO que ver entre ellas. Al final de este artículo podrás encontrar recomendaciones buenísimas para que tus hijos cultiven una relación saludable con los alimentos.
¿Recuerdas ese momento donde agarraste tu bebé en brazos por primera vez?, ¿O ese dónde lloraba muchísimo y solo se calmaba si lo tenían en brazos?, ¿O incluso que solo dormía si estaba pegado a ti? Puede que sea tu caso o puede que no, cada bebe es distinto, sin embargo, todos tienen algo en común: necesitan vincularse.
Una de las primeras formas que tienen los bebés de vincularse con su mundo exterior es mediante la alimentación. Además de suplir sus necesidades con este acto, la forma en la que pide alimento y la manera en la que este pedido es atendido lo ayuda a entender su entorno y a sentir seguridad o no si sus necesidades son saciadas.
Por otro lado, las emociones que experimentan son las que suelen moderar su comportamiento y también, son las que los ayudan a transmitir cómo se sienten.
Los bebés nacen con una capacidad increíble: saben qué, cuándo y cuánto necesitan comer (autorregulación alimentaria); es decir, saben identificar a la perfección sus señales de hambre y saciedad. Sin embargo, a medida que van creciendo hay factores externos que pueden nublar el entendimiento de estas maravillosas señales.
Por ejemplo, si a un niño lo obligan a terminarse un plato de comida a pesar de que ya esté satisfecho, este puede crecer pensando que siempre tiene que comerse todo e ignorar sus señales de saciedad, lo que podría tener repercusiones a largo plazo porque está comiendo más de lo que su cuerpo necesita.
Para evitar que esta maravillosa capacidad se pierda, a continuación, te dejo algunas recomendaciones:
Estas recomendaciones, además de que ayudaran a que preserve su capacidad de atender/escuchar a sus necesidades fisiológicas y a cultivar una relación saludable con la comida.
Súper Mamá, acompañemos a nuestros niños en el camino de una buena alimentación y, sobre todo, de un sano amor por ellos mismos.
Por Giovanna Galvez
Nutricionista – Dietista
Especialista en Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA)
E-mail: giovannagalveznutri@gmail.com
Celular: +507 6775-3933
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