“Estoy muy triste, ¡Necesito comer algo dulce!” 

Puede que esta frase te suene familiar, pues no es nada raro que en algún momento la hayas dicho o la hayas escuchado de alguien. Así mismo, quizás lo has vivido con diferentes tipos de situaciones, pero ¿Cómo se relacionan las emociones con la alimentación?, o más conveniente para la ocasión, ¿Qué tiene que ver la comida con las emociones que experimenta mi pequeño? ¡

A continuación, te explico la relación entre estas dos cosas que, si bien parecen ajenas la una a la  otra, tienen TODO que ver entre ellas. Al final de este artículo podrás encontrar recomendaciones  buenísimas para que tus hijos cultiven una relación saludable con los alimentos. 

¿Qué relación hay entre el vínculo, la comida y las emociones? 

¿Recuerdas ese momento donde agarraste tu bebé en brazos por primera vez?, ¿O ese dónde lloraba  muchísimo y solo se calmaba si lo tenían en brazos?, ¿O incluso que solo dormía si estaba pegado a ti? Puede que sea tu caso o puede que no, cada bebe es distinto, sin embargo, todos tienen algo en común: necesitan vincularse. 

Una de las primeras formas que tienen los bebés de vincularse con su mundo exterior es mediante  la alimentación. Además de suplir sus necesidades con este acto, la forma en la que pide alimento  y la manera en la que este pedido es atendido lo ayuda a entender su entorno y a sentir seguridad  o no si sus necesidades son saciadas. 

Por otro lado, las emociones que experimentan son las que suelen moderar su comportamiento y  también, son las que los ayudan a transmitir cómo se sienten. 

El superpoder de los pequeños 

Los bebés nacen con una capacidad increíble: saben qué, cuándo y cuánto necesitan comer (autorregulación alimentaria); es decir, saben identificar a la perfección sus señales de hambre y  saciedad. Sin embargo, a medida que van creciendo hay factores externos que pueden nublar el  entendimiento de estas maravillosas señales. 

Por ejemplo, si a un niño lo obligan a terminarse un plato de comida a pesar de que ya esté satisfecho, este puede crecer pensando que siempre tiene que comerse todo e ignorar sus señales  de saciedad, lo que podría tener repercusiones a largo plazo porque está comiendo más de lo que  su cuerpo necesita.  

Para evitar que esta maravillosa capacidad se pierda, a continuación, te dejo algunas  recomendaciones:

  • Respeta el tiempo que tome tu niño en comer. El cuerpo necesita tiempo para enviar las señales al cerebro de que ya está satisfecho.  
  • Evita premiar y/o castigar con comida. ¿Te imaginas decirle a tu hijo/a que no puede ir al baño porque saco malas notas en el colegio? Es algo parecido. Las necesidades deben ¿ser SIN CONDICIONES.
  • Preséntale nuevos alimentos en diferentes presentaciones. “No le gusta la zanahoria”. Puede que hervida no, tal vez otro día si se anime, o quizás otro método de preparación sea de su agrado. De igual forma, es normal que existan alimentos que no le gusten. 
  • Inclúyelo en la mesa. Intenta comer a las mismas horas y las mismas preparaciones.  Comer también es un acto social. 
  • Deja que explore, evita otras distracciones. Que use todos sus sentidos para degustar cada alimento, que lo pueda oler, sentir, masticar detenidamente. Intenta que los tiempos de comida no incluyan pantallas. 
  • Respeta los niveles de hambre y saciedad. Están en crecimiento, en algunas etapas necesitan comer muchísimo por el trabajo que está realizando el cuerpo. Por otro lado, las necesidades energéticas (de alimento) suelen variar mucho porque el gasto de energía de cada día también es diferente. Teniendo en cuenta estos dos datos quiero que sepas que es normal que un día tenga más o menos apetito que otros. 
  • Ofrece platos variados y coloridos. Puedes armar el plato con un alimento que acepte, uno que nuevo y uno que no le guste tanto (puedes mezclarlo con más alimentos en otra preparación). 
  • Evita comentar sobre su cuerpo. Última recomendación, pero una de las más importantes. A medida que los niños van creciendo y experimentan cambios en su cuerpo, además existe mucha publicidad que refuerzan estereotipos corporales poco saludables. El darle énfasis excesivo al cuerpo puede afectar la percepción que tienen de ellos mismos y a la larga podría tener como consecuencia el desarrollo de un trastorno alimentario. 

Estas recomendaciones, además de que ayudaran a que preserve su capacidad de atender/escuchar a sus necesidades fisiológicas y a cultivar una relación saludable con la comida. 

Súper Mamá, acompañemos a nuestros niños en el camino de una buena alimentación y, sobre todo, de un sano amor por ellos mismos.

Por Giovanna Galvez

Nutricionista – Dietista

Especialista en Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA)

E-mail: giovannagalveznutri@gmail.com

Celular: +507 6775-3933

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