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¿Qué Debo Hacer Cuando Mi Hija/o es Quien Agrede?

Es momento de abordar un tema delicado, Súper Mamá. Actualmente, existe una campaña global en contra del acoso escolar o bullying. Esto nos ha llevado a todas las madres a preparar a nuestros hijos. Tanto para detectar si alguien les está molestando, así como denunciar el acoso escolar que observan.

Pero, ¿qué sucede si tu hijo/a es quién acosa? Esta es una situación que debes abordar de manera correcta. Y, al igual que un niño o niña que es víctima, aquel o aquella que acosa necesita el mismo apoyo emocional. En este artículo, nuestra especialista, la psicóloga Mariana Plata, nos cuenta cómo abordar esta realidad tan preocupante.

Texto por: Mariana Plata

Hace un tiempo, dicté una conferencia para madres y padres en un colegio e hice la siguiente pregunta: “Si yo les dijera que, en una situación de acoso escolar, la persona que agrede y la víctima vienen del mismo lugar emocional, ¿me creerían?”. Las madres y los padres me miraron extrañados casi diciéndome: “pero Mariana, eso no tiene sentido”. Una sencilla explicación te ayudará a entenderlo, Súper Mamá:

“Si yo me siento pequeño/a e inseguro/a–y eso me molesta–lo que haré es hacer a otra persona sentirse pequeño/a e inseguro/a para que yo pueda sentirme un poco más grande”


¿Quién suele sentir empatía hacia el agresor?

Cuándo hablamos sobre el acoso escolar, usualmente dirigimos nuestros esfuerzos hacia la prevención o el tratamiento de la víctima y muy poca atención hacia el niño/a que agrede. Como madres, al escuchar historias sobre acoso escolar, solemos sentir de inmediato enojo o resentimiento hacia el agresor.

Esta es una emoción normal y esperada cuando son nuestros hijos quienes resultaron lastimados. Sin embargo: ¿quién está pensando en las necesidades de la niña o el niño que agrede? Al contrario, en las reuniones de representantes del colegio señalamos y decimos lo malo/a que el/la niño/a es. Cuando quizás podríamos lograr mucho más preguntándonos, “¿por qué se comportará de esa manera? ¿Qué necesidad tiene ese niño/a en particular que le motiva a comportarse así?”.

La llamada del colegio que cambia todo

En la serie de HBO ganadora de los premios Emmy, Big Little Lies (basada en el libro bajo el mismo nombre de Liane Moriarty), Celeste (interpretada por Nicole Kidman) es una mamá que pasa por esta situación. Durante toda la temporada sabemos que alguien está acosando a la hija de una de las otras mamás del grupo. Y, en el final de temporada, nos enteramos que Max, el hijo de Celeste, es quien lo está haciendo.

Es importante anotar, Súper Mamá, es el contexto en el cual se desarrolla toda la vida familiar de Max. Celeste es víctima de violencia doméstica, lo que nos lleva a generar la hipótesis que algo de ese comportamiento agresivo es observado por su hijo, Max. Y esto, sin duda, afecta su comportamiento escolar.

Pero lo que quiero rescatar aquí, es la manera en la que Celeste decide reaccionar al enterarse de la situación de acoso. Simplemente, me parece hermosa y una guía para toda Súper Mamá que pase por una situación similar.

Al conocer que su hijo es quien está agrediendo a otra niña, Celeste le contesta diciendo:

“no pasa nada, todos hacemos cosas que no son tan buenas a veces, y yo te puedo ayudar con eso, pero tienes que ser honesto conmigo…”

¿Por qué nos cuesta contestar desde la empatía?

Las emociones que sentimos como madres, al escuchar que nuestro hijo está acosando física, verbal o emocionalmente a otro compañero de clase, son intensas y variadas. Algunas con las cuales te podrías sentir identificada incluyen :

  • Incredulidad
  • Escepticismo
  • Enojo
  • Vergüenza
  • Culpa
  • Tristeza
  • Decepción

Es normal que te sientas de esta manera, Súper Mamá. Pero, lo importante es, ¿qué harás con este impacto emocional?

Haciendo espacio para la empatía

Con frecuencia, madres en esta situación reaccionan desde la intensidad emocional regañando, criticando y gritando al niño/a. Tratando erróneamente de “corregir” un comportamiento violento, y usando más violencia.

Así como en el caso de Max, los niños y niñas que agreden lo hacen por una razón. Quizás por alguna inseguridad emocional que se origina en otras situaciones de su vida.

Un estudio publicado en la revista Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, encontró que ser acosado (víctima), así como acosar a otras personas (agresor), están asociados con dificultades actuales y futuras de salud mental. Ambos vienen del mismo lugar emocional y si empatizamos con la víctima de inmediato, ¿por qué no hacerlo con el agresor también?

Algunas frases que puedes decirle a tu hija/o incluyen:

  • “Que te hayas comportado mal o hayas hecho cosas malas, no significa que eres malo”
  • “Vamos a encontrar una manera de ayudarte a comportarte mejor con las demás personas y lo haremos juntos”
  • “Estoy aquí para apoyarte y que juntos salgamos de esto”
  • “Vamos a ir donde alguien te ayude a poner en palabras todo lo que estás sintiendo”
  • Te puedo ayudar, pero tienes que ser honesto/a conmigo siempre”

Viendo más allá del comportamiento

Es de vital importancia acudir a un profesional de salud mental especialista en estos temas y población, apenas escuches que tu hijo agrede a alguien más. No es solo lo correcto, es lo responsable. En terapia, se pueden trabajar todas esas emociones fuertes que están impulsando al niño a actuar de esa forma.

Ábrete a la posibilidad que el comportamiento es posiblemente un síntoma de algo más intenso que podría estar ocurriendo emocionalmente. Tu niño/a aún no conoce todas las herramientas emocionales que tiene y no las ha desarrollado, por ende, tendrá una mayor dificultad de canalizar y manejar apropiadamente estas emociones intensas en esta primera etapa de su vida.

Es tu tarea como Súper Mamá, apoyar y alentar el cambio. Y, aunque es importante prestar atención al comportamiento para establecer límites necesarios; es igual de importante prestar atención a su mundo emocional.

Te animo, Súper Mamá, a que de hoy en adelante pienses sobre las emociones que sientes cuando una situación parecida se presente en tu vida. De esta forma, no hay necesidad de actuarlas al momento de conversar con tu hijo/a.

La autora es psicóloga clínica de niños/as y adolescentes. Este artículo fue publicado originalmente en su blog. Para leer más, puedes seguirla en sus redes sociales como @marianaplatapsy.

¿Te ha servido esta información? Coméntanos a continuación si has tenido una experiencia similar y cómo la abordaste.

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% Comentarios (10)

Rebeca Paradas de Castillo

Nunca había leído un artículo así, siempre miramos al atacado pero no al atacador y también es parte de un daño psicológico. Gracias súper mamá 💝

¡Gracias, Rebeca! Es importante prestar atención a los niños que están lastimando, ya que en muchos casos puede ser porque ellos se sienten lastimados también.

Excelente artículo, muchísimas gracias

¡Gracias por leernos, Neydis! Esperamos que lo compartas con otras Súper Mamás que creas que le puede funcionar.

Buen artículo.. debemos enseñar a nuestros niños a respetar y ser respetado.
El abuso escolar tiene mucho que ver con el comportamiento que tenemos nosotros los padres. Recordemos los valores de nuestros hijos todos los días.. bendiciones.

¡Excelente observación, Anabelkis! La verdadera empatía se manifiesta en los momentos más difíciles.

Superrr!!! Gracias

¡Gracias a ti por leernos, Marisela! Esperamos que este artículo sea de tu agrado, y siéntete en libertad de compartirlo con otras Súper Mamás que creas que lo necesiten.

Maira Elena Pérez Escobar

A mi hijo de 8 años, un niño lanzo una naranja, iba dirigida para otro niño, pero lastimo al mio, este niño tenía problemas agresivos con sus compañeros de clases, investigando el niño se había creado solamente con el papá y la abuela, ésta era muy mayor, tenían problemas económicos, el niño algunas veces llevaba merienda otras no, a mi hijo le pedí que compartiera la merienda con el niño cuando viera que no llevaba, y fuí a la escuela hable con el niño y le pedí que cuidara a los niños que no se golpearan. No escuche después de más maltratos en el aula, creo que ésta estrategia funcionó.

¡Que hermosa historia, Maira! Es muy raro encontrar a un niño que se despierta un día con ganas de hacer daño. La mayoría de las veces, hay algo emocional detrás de ese comportamiento. Queda en nuestra empatía averiguar el por qué.

Esperamos tus comentarios