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¡No te sientas culpable, a cualquiera se le muere un tío!

Muchas veces las mamás nos olvidamos de algunas cositas, pero en el fondo nuestros necesitan sentir que los amamos, que nos importan y que siempre estaremos allí. Mira lo que le pasó a Yescenia Navarro

Texto: Yescenia Navarro

 

Una de las cosas que más nos atormenta a las mamás es la CULPA, ese sentimiento terrible que sentimos las mamás más o menos… siempre.

 

Nos sentimos culpables todos los días por un montón de cosas, que si por no dedicarle más tiempo a nuestros hijos, que si vamos al salón de belleza y nos demoramos más de la cuenta: CULPABLE, que si se nos olvidó el día de la granja y el chiquillo fue en uniforme: CULPABLE. Se te olvidó que tenía un cumpleaños de un amiguito que te invitaron hace un mes y lo mandaste sin regalo: CULPABLE. Se acabó el jabón en la casa: CULPABLE. Me podría pasar el día escribiendo todas las razones que nos hacen sentir malas madres.

Hace poco, me pasó algo relacionado con este tema. Mi hija mayor Ana Gaby, estaba por cumplir 3 años y ya ella estaba dándome opciones de que quería su cumpleaños. Un día lo quería de Minnie, otro día de Pepa y otro de Paw Patrol. En fin, yo había decidido que le iba a hacer el cumple, así que empecé a ver opciones de fecha y lugares.

 

Como siempre, dejé todo para última hora y se cruzó una corredera de salud que tuve con mi abuelita (que gracias a Dios salió bien de una cirugía de emergencia) y, obviamente no me dio tiempo de organizar nada y cuando faltaba una semana caí en cuenta. ¡No saben lo mal que me sentí! ¡Literal la peor del mundo!

 

Como loca empecé a pensar en qué hacía que fuera rápido y sin gastarme un montón de plata, así que en vez de lamentarme me puse a pensar y resolví. Al final, le llevé un dulce y su personaje favorito a la escuela y le cantamos con todos los niños.

 

Al día siguiente, su Teacher del Ballet me dice: “oye porqué no le traes algo para cantarle a Ana Gaby”. Y yo obvio que no lo había pensado, pero fui a la panadería de al lado pensando que iba a encontrar cupcakes… no había. Ya me estaba dando algo y me dice la dependiente: “oye, y si le compras un tres leches y allí le pones la vela y le compras unas orejitas para las niñas”. Me dice: “no tengo velas, pero en el chinito de al lado hay” (había una tienda de chinito tipo Ave B) y allí le compré una bandeja, la vela y un numero 3 con luces. ¡Oye quedó más Chévere!

 

Después, al día siguiente, con la familia le hicimos un “cantaito” súper sencillo, pero lleno de detalles fáciles de hacer. Había una piñata, un montón de pastillas y le llevé a Everest (su favorito de Paw Patrol). Mi hija estaba FELIZ, disfrutó cada una de sus celebraciones y se sintió amada, especial y muy querida por todos, al punto que ahora todos los días me dice que quiere cumpleaños.

Lo que aprendí de esta experiencia es que de nada sirve cargar con una culpa que nos agobia si al final somos seres humanos con un montón de responsabilidades y, que está bien que las cosas no salgan como las planeamos a la primera.

 

Nuestros hijos no siempre tienen que ser los que lleguen primero o los que nunca van de uniforme cuando es día civil.  Lo importante es que sean niños felices y que siempre sientan a sus mamás presente.

 

Así que mamá: anda y hazte el retoque de tus mechitas, sal con tus amigas de vez en cuando y no te dejes agobiar por la culpa. Tu eres una Super Mama y como dice mi abuela: “a cualquiera se le muere un tío”.

 

Nuestros hijos no necesitan mamás perfectas, necesitan mamás felices, así que ponte tu capa y tú dale.

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% Comentarios (4)

Me encantó, yo soy una de la que anduviera en confesionario diario por todo lo que olvido y quisiera planear y que va el tiempo no da, lo que he aprendido con el tiempo es que nos estresamos por hacer de la vida de nuestros hijos casi un Parque de Disney a diario, la verdad ya creo que somos casi que agencias de viajes, tratando de planear hasta el mínimo detalle del fin de semana del pelaito, por lo menos yo, que si lo llevo al Cerro Ancón ( por supuesto, estos trips son con organización y un montón de cosas que ni usas), que si al parque o al zoológico, etc,etc, en fin, nos preocupamos demasiado por hacer un wao en todo lo que hacemos para nuestros peques, olvidando que a nosotras nada de esas locuras nuestros padres hicieron y somos seres humanos felices y sin traumas.

Ay nos encanta tu opinión.
Y es cierto nos preocupamos tanto, pero a veces está bien sentirse un chin mal. Seamos felices, porque cuando hay mamás contentas, hay hijos felices.
Un fuerte abrazo y gracias mil por ser una Super Mamá.

Yo me senti super mal el día que tuve que re regresar a trabajar y dejar a mi bebé solo con la abuela mi bebé se me resfrío no me respiraba bien una tos que no se le quitaba y yo por otro lado me sentía mal, culpable porque no estaba ai con el para ayudarlo a sentirse mejor porque no estaba ai para consentirlo me la pasaba todo el día en la oficina marcando a la casa para saber como estaba mi Jesús con solo dos días de haber entrado al trabajó al 3er día no aguante y me lo lleve al médico y pase todo el día con el y eso fue todo hasta ai le llego el resfriado al 4 día igual todo el día con el su semblante había cambiado ya no estaba triston ya no estaba con esa tos ni con dificultad para respirar me sentía culpable de que me bebé estaba malito y que mi ausencia me le estaba afectando asique a la semana siguiente fui al ministerio de trabajó por una carta de renuncia para presentarla en el trabajo para estar mas con mi bebé, perdí 5 año en la empresa con tal de estar con bebé y verlo felíz y eso me llena de tranquilidad y satisfacción por encima de todo no voy a negar que extraño mi vida de antes extraño estar en mi agetreo del trabajo y la Universidad y de salir los fines de semana pero bueno cambiaría todo por estar con mi bebé; ahora me ayudó con el alquiler de la casa y haciendo accesorios para niñas 😌😌😌 y paso mas tiempo con mi bebé

Hola querida Virginia

Sí, a veces como madres debemos tomar decisiones importantes y nos alegra muchísimo que hayas encontrado una. Además, que bueno que tengas tu emprendimiento.

Gracias mil por contarnos tu testimonio.

Un fuerte abrazo. Eres toda una Super Mamá.

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