in

LindoLindo

Los Tuyos, Los Míos y ¡El Colao’!

Esta semana hemos estado conversando sobre familias, Súper Mamá. Y, el día de hoy, deseamos compartir contigo una historia brillante. En este artículo, nuestra Súper Mamá Yaila López de Nieto, nos cuenta su experiencia al tener una familia reconstituida.

Texto por: Yaila López de Nieto

¡Hola a todas Súper Mamás! Deseo compartir con ustedes que tengo 5 hermosos hijos. Y, no solo son muchos, también tengo mucha variedad, les dejo la estadística familiar:

  • 4 varones
  • 1 niña
  • 2 de mi primer matrimonio
  • 2 del primer matrimonio de mi esposo
  • 4 adolescentes
  • El más chiquito de 5 años, es la cereza del pastel.

¿Quiénes somos?

La vida me premió con 5 hijos, 3 crecieron en mi vientre y 2 crecieron en mi corazón.  Les cuento un poco más.

Mis dos primeros hijos son una parejita. Hoy día, son dos adolescentes hermosos que amo con locura y fueron mis pilares cuando enviudé a mis 29 años. Fueron días difíciles y de mucho aprendizaje siendo madre soltera. Sin embargo, me siento orgullosa de lo que logramos juntos como una familia de 3.

Después de algunos tropiezos–decisiones acertadas y otras no–a mis 36 años me reencontré con uno de mis compinches de primer grado y nos enamoramos como los pingüinos (sí, ¡para toda la vida!).

Conformamos “TheSixFamily” ya que al igual que yo, él contaba con dos maravillosas bendiciones. Y así, me convertí en la madrastra de dos varoncitos que se ajustaron a la perfección a mi pequeña familia.

Un poco de historia

Mi esposo y yo tomamos la decisión de no tener hijos en conjunto, por lo que seguí cuidándome para no quedar embarazada después de nuestra boda.

En el año 2014, yo cumpliría mis 40 años y quería festejar la fecha haciendo algo que marcara mi vida y me apasionara, así que me dispuse a mejorar mi alimentación. Inicié mis entrenamientos para correr 5K y todo marchaba muy bien. Cada día sentía que me acercaba más a mi objetivo, que era ser una señora de cuarenta con un mejor estilo de vida, más saludable y balanceado.

En Diciembre del 2013, justo un mes antes de mi cumpleaños, tuve un atraso inusual en mi periodo. Pero como estuve involucrada en la organización de un evento, pensé que la ansiedad me provocó el atraso y no le presté mucha atención.

Digo, cuando te estas cuidando para no tener más hijos por 11 años de seguido, no le prestas mucha atención a estos temas. Pero cuando ya tenía una semana de atraso, visité a mi ginecóloga para revisar que todo estuviera bien.

Todavía recuerdo como si fuera ayer, cuando ella me dice “solo hay una manera de confirmar esto, para empezar hagamos una prueba de embarazo y una ecografía”. Pues claro, había que confirmar que todo estuviera bien, decía yo. Cuando a los 10 minutos llega la prueba de embarazo positiva, yo con cara de negación le decía “esto debe ser un error” y con una gentil sonrisa ella me decía nuevamente “vamos a realizar la ecografía para confirmar”.

Mientras me preparaba para iniciar la ecografía junto a la enfermera (que le estaba contando toda mi teoría de cómo NO podía quedar embarazada), ella también sonreía y me decía, “esto lo veo todos los días”. Justo en ese momento, la doctora me pone el dispositivo frío en mi barriga, fue cuestión de un segundo y el fuerte latido del corazón de mi bebé me calló la bocota.

Después de sentir como si me cayera un chorro de agua fría en la cabeza, pues claro, me puse a llorar desconsoladamente. La ginecóloga me sonrió nuevamente confirmando que tenía dos meses de embarazo y al final, la enfermera lloró conmigo también.

Y ahora, ¿qué hago yo con esta información?

No sé si te puedes imaginar el susto terrorífico que tenía en ese momento Súper Mamá. ¿Cómo le decía a mi esposo e hijos que en mi barriga estaba el colao’?

Después del drama que vivimos todos al conocer del embarazo, poco a poco nos fuimos enamorando de la pancita con la sorpresita creciente dentro, ya entendíamos que fue una inesperada bendición de Dios. Solo confié en que podíamos empezar a criar un bebé nuevamente, después de 11 años.

Embarazo

Me concentré en organizar la casa lo mejor que pude para darle la bienvenida a este bebé, que sin mentirles, no sabíamos ni dónde iba a dormir. De relajo (aunque a veces pensé que era en serio), los hermanos decían que lo iban a poner a dormir en el closet debajo de las escaleras, tal cual como el dormitorio de Harry Potter en la casa de su tío.

¡Llegó el colao’!

Les cuento que gracias a Dios, fue un embarazo saludable, desde que supe que estaba embarazada tuve un sentimiento especial por mi pancita cuarentona. Le decía: “te amo y siempre te voy a amar, aunque te acompañe a tu graduación en andaderas”.

Familia junta

Tratando de no pensar mucho en el futuro, cuidé cada detalle de mi embarazo–ya que tenía necesidades especiales por tener 40 años. Decidí seguir las recomendaciones de mi ginecóloga al pie de la letra. Lo único que me importaba, era que llegara saludable mi “granito de arroz sorpresa”.

Llegado al día del parto, mi esposo y yo fuimos al hospital junto a todos sus hermanos. Con mucha ilusión y amor, le dimos la bienvenida a nuestro “colao” en Julio de 2014. Al tenerlo en brazos, sentí que una mezcla de emociones recorrió todo mi cuerpo, me sentía aturdida y abrumada con todo lo que estaba viviendo. Luego lo observé, lo pegué a mi nariz para olerlo y sonreí, desde entonces somos cómplices en esta aventura. Desveladas, risas, llanto, frustración, esperanza; pues de todo un poco.

Nuestra familia reconstituida

Quiero aclarar que todos en mi casa hemos vivido la crianza de este chiquitín. Y, cuando digo “todos”, somos TODOS.  Porque mis 4 adolescentes son parte activa del crecimiento y desarrollo de su hermano. Desde cambios de pañales, baños, alimentación, preparar mamaderas, cuidado cuando mamá no está; en fin, son los cuidadores perfectos de su hermano menor.

Desde entonces, todo cambió. Ahora tengo más responsabilidades, estoy más cansada, hay juguetes por todos lados y muchos otros cambios que no estaban en la planeación de vida. Pero bueno, como dicen por ahí “uno propone y Dios dispone” (lección bien aprendida). Pero también tengo un niño que me mira todas las mañanas con una cara de enamorado que me derrite. Que me recuerda siempre, que Dios tiene un plan bueno para nosotros. Estoy segura que el plan que dispuso para él es maravilloso.

¿Sabes Súper Mamá?, muchas me preguntan de dónde saco fuerzas, y la respuesta es básica: “Mi fuerza y mi insignia es el amor que siento por mis hijos”, un amor que va más allá de mí. Cada paso que doy, lo hago pensando en el futuro de ellos. Cada cosa que vivo, la vivo por ellos, mis hijos son mi todo, mi familia es mi todo.

Afortunadamente, el paso de los años no solo sirve para acumular alguna que otra arruga o tener que soportar las temidas canas. No les niego que en ocasiones tengo ganas de explotar. Pero, con los años, también acumulamos una mayor paciencia y serenidad. A veces en “relajo y en serio”, digo que mi bebé se está criando en “automático” entre adolescentes millennials y padres cuarentones. 

Hoy día “Seven” ya tiene casi cinco años, se cree un adolescente más de la casa, le gusta cantar y bailar. Y, a mi me encanta que sea muy feliz. Gracias mi querido Titi, gracias por hacerme mejor mujer, mejor ser humano y mejor mamá. Gracias por convertirnos en #TheSevenFamily.

La autora es mamá bloggera y emprendedora. Puedes encontrarla aquí.

¿Te ha ayudado esta experiencia Súper Mamá? Coméntanos qué te hizo sentir. ¡Te leemos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…

0

Comenta con confianza

0 comentarios

¿Qué Tal Unas Deliciosas Fajitas?

Mi Hijo Quiere Montar Bicicleta Y, ¡Tengo MIEDO!